Mujer escondió a su 'amante' en el sótano de su casa durante una década

Su esposo nunca llegó a sospechar absolutamente nada.

Categoría: Azopotamad - Publicado: 22-10-2018

En los años 20, en Estados Unidos, no hubo periódico que no hiciera eco de esta historia. El romance de Walburga “Dolly” Oesterreich y su amante Otto Sanhuber fue uno de los mayores escándalos sexuales de dicha época.

Dolly llegó cuando era muy niña a Estados Unidos desde Alemania junto a su familia. En su juventud conoció a un  rico propietario de una fábrica de delantales, llamado Fred Oesterreich, y su vida cambió para siempre. En apariencia, formaban un matrimonio feliz, pero en realidad tenían muchos problemas pues Fred era un hombre alcohólico y no satisfacía sexualmente a su esposa.

Un día, Fred envío a uno de sus obreros de 17 años llamado Otto Samhuber, a su casa para ayudar a su mujer con una máquina de coser descompuesta. Inmediatamente nació el romance entre ellos. Para sostener dicha relación tuvieron que ser muy cautelosos pues se veían en hostales o en la misma casa.

Al verlos siempre juntos, los vecinos empezaron a sospechar, por lo que los amantes tuvieron que cambiar su estrategia para no ser descubierto. Dolly le pidió al joven Otto que se mude a su casa: él viviría en el sótano. El joven no tenía problemas pues se había enamorado de la mujer.

Fred, el esposo de Dolly, no se dio cuenta de que había alguien viviendo en su sótano. Solo meses después, sintió sonidos que provenían de allí y pensó que eran fantasmas. Ante esta situación, decidió mudarse.

Dolly exigió que en su nueva casa también tenga sótano. La historia volvería a repetirse hasta que un día, 10 años después, todo se descubrió. 

El 22 de agosto de 1922, la pareja se enfrascó en una violenta discusión. El joven salió del escondite al temer por la vida de su amada. Otto cogió un rifle y le disparó 3 veces en el pecho a Fred, quien no pudo resistir y murió. Los amantes hicieron un montaje para que todo pareciese un robo. La policía creyó su teoría.

La pareja se mudó a una nueva casa para intentar ser felices. La pareja terminó en 1923 y la justicia llegó a enterarse de todo 8 años después, pero no fueron acusados pues el delito prescribía a los 7 años, así que lograron continuar con sus vidas como si nada hubiera pasado.

Por: Grecia Sotomayor Araujo

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