Un hombre muere después de comer cerebros de ardilla

Y todo por una enfermedad bastante extraña.

Categoría: Azopotamad - Publicado: 22-10-2018

Hace unos años ocurrió un hecho extraño. Un hombre de 61 años llegó a un hospital en Rochester, Nueva York, después de experimentar “una disminución en su capacidad de pensamiento y pérdida de contacto con la realidad”. El hombre también había perdido la capacidad de  caminar por su cuenta. Bastante raro, ¿no? Poco después, una resonancia magnética de la cabeza reveló un hallazgo sorprendente: la exploración del cerebro era similar a las observadas en personas con la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, una afección cerebral mortal causada por proteínas infecciosas llamadas priones.

Hasta ese momento, sólo se habían reportado unos pocos cientos de casos similares, y la mayoría estaban relacionados con el consumo de carne de res contaminada en el Reino Unido entre los años 80 y 90, lo que comúnmente llamamos “enfermedad de las vacas locas”.

Sin embargo, el caso era algo “distinto”. El paciente tenía otro hábito dietético que podría haber aumentado el riesgo de la enfermedad: su familia explicó a los doctores que le gustaba cazar “e informaron que había comido cerebros de ardilla”, explicó la Dra. Tara Chen, autora principal del informe: "No está claro si el hombre consumió todo el cerebro de ardilla o solo la carne de ardilla que estaba contaminada con partes del cerebro de ardilla."

Chen no había tratado al paciente, pero encontró el caso mientras escribía un informe sobre los casos sospechosos de enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en su hospital en los últimos cinco años. El resultado de su estudio arrojó un trastorno cerebral extremadamente raro.

La enfermedad de Creutzfeldt-Jakob es un trastorno neurológico progresivo que afecta a aproximadamente 1 de cada millón de personas cada año en todo el mundo. Se trata de una “enfermedad debilitante” que progresa rápidamente y generalmente resulta en la muerte dentro de un año del diagnóstico. No hay tratamiento ni cura.

Por eso no hay que comer animales... ¿no queda claro?

Por: Nathalia Ortiz

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