¿Qué tipo de consecuencias existen por no recibir amor en la infancia?

La carencia y la repercusión es terrible...

El afecto, cariño, amor y cuidado son los alimentos más importantes a dar a los niñ@s en sus primeros años de vida. En los primeros meses incluso es fundamental para su supervivencia. Pero, ¿qué pasa cuando faltan estos alimentos para el alma, durante el desarrollo normal de un/a niñ@? ¿Cuáles son las consecuencias de las carencias afectivas que repercuten en la niñez?

El ser humano para poder obtener la felicidad, tiene que desarrollarse en sociedad y sobretodo en un núcleo familiar armónico, es decir en un entorno que le permita lograr su plena formación. Es inimaginable pensar que se podría vivir en absoluta soledad, ya que para tod@s nos es imprescindible el amor, porque es esa energía que todo mueve.

El ser humano nace para dar y recibir amor; y si esto último no se da adecuadamente en temprana edad, desemboca en consecuencias negativas más adelante, afectando el comportamiento en sociedad y la relación con los demás.

El vínculo emocional que el niño establece con sus padres o cuidadores más cercanos se conoce como apego y es fundamental porque contribuye con la protección y seguridad imprescindibles para crecer con un adecuado desarrollo psicológico. Y si este vínculo emocional en la infancia fue seguro, basado en la protección y aceptación absoluta, es probable que el desarrollo se establezca con una buena salud emocional, de manera que, más adelante, se puedan establecer relaciones maduras con otras personas.

Por el contrario, si los padres o quienes cumplieron esa función actuaron en forma sobreprotectora, negligente o desorganizada, es posible que en la adultez esa persona presente desequilibrios emocionales, que le dificulten establecer relaciones saludables y positivas con los demás, y presentar algunas secuelas en el plano afectivo…

Los seres humanos podemos desarrollar nuestra humanidad únicamente si hemos recibido el amor de nuestra madre. Nuestra habilidad de altruismo y de “sentir con” los demás, dependen de esa conexión amorosa inicial. Cuando nace, el ser humano debe recibir la protección y seguridad que únicamente el amor materno puede dar. Si esto no ocurre en ocasiones, genera graves consecuencias. Algunas de ellas son:

1– La falta de amor materno, puede generar insensibilidad hacia el sufrimiento ajeno y apatía en la adultez. Muestran una actitud apática, que puede afectar no sólo sus relaciones más cercanas, sino con su entorno expresando un marcado desinterés hacia los demás y una enorme dificultad para sentir empatía.

2– Los niños carentes del amor materno experimentan una enorme dificultad para expresar sus sentimientos más adelante. Por ello, toman el camino de reprimirlos y en algunos casos, simularlos.

3– Si no se ha recibido amor en las etapas tempranas de la vida, más adelante se busca tapar esa carencia aceptando cualquier tipo de relación. “Peor es nada, podría ser el lema de estas personas, que son capaces de involucrarse y padecer abusos con tal de establecer una relación, simplemente porque no saben cómo debe ser un vínculo basado en el amor.

4– Una profunda desvalorización y una baja autoestima acompañan constantemente a las personas que no recibieron el amor materno, porque este es el núcleo transcendental de la personalidad futura. Si no se obtuvo ese “amor inicial”, difícilmente lo que venga más adelante pueda ser asimilado adecuadamente, porque se desarrollan sobre la base de un profundo vacío afectivo. Cuando el niño percibió el rechazo en su más tierna infancia, o no se sintió anhelad@ por alguno de sus progenitores o un cuidador importante, pensará que no es digno de ser querid@ y amad@ y crecerá con una autoestima muy baja.

5– Muchas personas que no recibieron el amor materno, reaccionan de forma ingenua e infantil cuando tienen problemas en su adultez. Esto se da ante situaciones que generan estrés y tensión, y los hace reaccionar como niñ@s, siendo incapaces de dar una respuesta acorde a su edad y mostrando al bebé que ha sido rechazad@ y abandonad@, y que se sintió humillad@ y traicionad@.

6– El miedo a fallar es otra de las características que pueden presentar estas personas que no han sentido en forma adecuada el apego inicial. Se subestimarán muy frecuentemente y se sentirán incapaces de afrontar cualquier reto, por lo que buscarán en forma persistente la aprobación de los demás. Esto lleva, en ocasiones, a la búsqueda de un perfeccionamiento casi enfermizo, buscando siempre la aprobación y evitando el rechazo, porque siente que si se equivoca será criticad@, lo que para él/ella revive ese rechazo originario.

7– El niño que se ha sentido rechazado por sus padres, probablemente tienda al aislamiento y adopte una actitud huidiza. Esto es lógico, porque la huida es la reacción más primitiva de una persona que se siente rechazada. Por ello, un/a niñ@ que sufrió el rechazo suele crear un mundo imaginario, en el que pasa la mayor parte de su tiempo y termina por no percatarse de su alrededor. Siempre se sentirán mejor sol@s que acompañados, y esta tendencia se suele ver reflejada en períodos de escuela o de instituto/universidad.

Estos puntos evidencian tristemente la realidad que viven algun@s niñ@s y estos mismos casos que existen dan como resultados adultos que no logran entender su realidad, violent@s, tristes y muchas veces sin metas en la vida.

En estos casos la mejor manera no es tapar la carencia afectiva de la infancia, sino percatarse de cuánto nos duele, cuánto nos falta y buscar la ayuda correspondiente. Nadie te podrá sanar al 100%, pero entenderás tu dolor y sufrimiento y sabrás cuánto puedes hacer con el. ¡Que nada te detenga!

Por: Nathalia Ortiz

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Publicado: 29-04-2019

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