Cuando un día amas a tu pareja y al día siguiente ya no lo quieres ver. ¿Qué sucede?

Suele ser más común de lo que se cree.

Cuando estamos en una relación en la cual llevamos bastantes años, lo más probable es que conozcamos bien a nuestra pareja y que a la vez nos ha dado la oportunidad de aprender a convivir con las virtudes y defectos que tenemos por separado y en conjunto. A medida que el tiempo pasa, son pocas las parejas que pueden afianzar la relación (y qué lamentable que sean tan pocas). También hay relaciones que tienen una cierta inestabilidad, en donde un día están enamorados como siempre y al otro día, en cambio, no quieren saber más de la relación. ¿Es normal sentir esto? ¿Hasta qué punto puede llegar a dañar la relación esta sensación que aflora? Es verdad que hay algunos días en donde quizás sientas que todo lo que hace tu pareja te molesta, pero si esta sensación se vuelve constante, hay que pensar que podría ser un problema mayor.

¿Cómo distinguir si es algo pasajero o algo que repercute constantemente? En esta nota te invito a leer con más detalle:

1) No quieres hacer planes con esa persona.

Si es que te das cuenta de que consciente o inconscientemente intentas no salir con tu pareja, o si es que cada vez que van a salir, piensas en que es posible que terminen discutiendo, entonces puede ser que cuando tengas que salir con tu pareja, en lugar de concentrarte en disfrutar de la compañía y relajarte, te encuentras más preocupad@ por no hacer nada para molestar a tu pareja y así evitar las típicas y desagradables discusiones. Te recomiendo que la comunicación fluya, ya que no hay mejor manera que esa para expresar lo que tanto te desagrada. ¡La comunicación sana!

2) Ya nada te sorprende.

Si te sientes aburrid@ de escuchar las mismas historias una y otra vez o que sientes que vas adivinando todo lo que va a decir, entonces esto es una mala señal. Si además, tampoco te sorprenden las salidas, ni los regalos que te hace, entonces tal vez sea momento de que te preguntes ¿qué más podemos hacer?

3) Buscas no estar en casa cuando tu pareja llega.

Si es que consciente o inconscientemente buscas excusas para no estar en tu casa, ya que no quieres estar con tu pareja, puede ser que estén en un punto en donde cualquier cosa que hagan, causan molestia en el otro.

4) Sólo hablas mal de él/ella con los demás.

Le cuentas a los demás acerca de sus defectos, de lo que te ha dicho en las discusiones, cómo te trata, sus conflictos, etc. Pero jamás se te pasa por la mente el hablar de alguna de sus virtudes, ya que tienes una necesidad profunda de compartir con otras personas cuánto te está afectando la relación y tal vez hasta busques opiniones que afirmen los puntos de vista que tienes con respecto a los conflictos que se forman con tu pareja.

5) Fantaseas con otra vida o con otra persona.

Si es que tienes fantasías acerca de volver a ciertos momentos en donde la relación parecía ir perfectamente, en donde sentiste que tu pareja era la persona ideal con la que realmente querías estar, o si lo que sientes más a menudo es nostalgia por cómo te sentías antes en la relación, entonces significa que probablemente debas preguntarte si es que realmente quieres continuar en esta relación.

Mantener una relación próspera es difícil, pero no imposible. Además como tod@s sabemos, encontrar a alguien en la misma parada de vida, con la misma energía para que todo salga bien, para que la relación sea fructífera es difícil de encontrar, no es para nada fácil. Y se vuelve tortuoso cuando esto se empieza a notar en los puntos que mencioné más arriba.

Si de verdad deseas salvar esta relación, te comento que es bueno pedir ayuda en alguna terapia para parejas, ya que realmente ¡son eficaces! Y podrían darte herramientas para saber qué hacer y cómo abordar toda esta confusión de sentimientos. Recuerda que estas terapias son en pareja, así que es importante llegar a un acuerdo mutuo y así ser partícipe ambos. Si tienen hijos de por medio, hagan lo que esté en sus manos para salvar la relación y mantener relaciones sanas… Lo merecemos tod@s, y volver a sonreír también.

Por: Nathalia Ortiz

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Publicado: 29-04-2019

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