Emoción Vs Dolor Físico, ¿de qué manera están unidos?

Si el cuerpo duele es porque el alma llora, ¡presta atención!

Hace aproximadamente 6 años atrás iba a la universidad. En momentos del día me empezaba a doler el estómago de una manera bastante intensa y muchas veces insoportable. El doctor me dijo que tenía “colon irritable”. Por situaciones de la vida, nunca me hice los exámenes correspondientes y me desligué, vaya a saber qué pasó por mi cabeza. Luego, dentro de ese mismo año y el año siguiente empecé con reacciones en mi cuerpo que me impedían desenvolverme de manera natural: las famosas y molestas crisis de pánico. En ese proceso tormentoso experimenté muchos síntomas a nivel físico y también entendí mucho más allá de lo “lógico”.

Cuando algo me molestaba de una manera sobrehumana, los dolores en mi estómago se acentuaban, acompañados de dolor de cabeza, naúseas… Era mi cuerpo que quería gritar todo lo que había callado durante años. Entendí que mi manera “explosiva” de ser (me dominaban muchas emociones) eran las causantes de mis malestares, luego de eso todo cambió. No quería somatizar más, porque de verdad es un desgaste que tu órgano enferme por tu culpa… Por otro lado, hace un mes una compañera de trabajo me miró y me dijo “tienes tu frente lisa, recuerdo que antes estaba llena de granos” y yo sólo respondí “la rabia se manifestaba, nada más”. Ella se sorprendió de mi respuesta, no se lo esperaba. Entendí que tenía rabia acumulada por situaciones que había vivido y la única manera de expresarla era en ese odioso acné que sale en tu cara, granos en la espalda por estrés y así…

La salud mental y física son indivisibles, se coordinan y si existe un desequilibrio en una de las dos, la otra se ve afectada. Lástima que hoy en día (y en los tiempos en que estamos), los médicos de medicina general (¡o cualquier otro!) aún no unan sus diagnósticos de manera holística y que abarque un todo. ¡Cuánta gente aprendería a sanar su alma y así su cuerpo físico estaría mucho mejor! Lejos de enfermedades y dolencias…

En esta nota quiero mencionar varios puntos que son importantes de tener en cuenta, así que si llegaste hasta acá te invito a continuar leyendo.

Lo primero que hay que saber es que todo empieza por el cerebro. Éste genera dolores que no tienen causa orgánica para que las personas presten atención a su cuerpo, de esta forma se desvía la atención del subconsciente reprimido. Cuando se reconoce al subconsciente reprimido los síntomas disminuyen. De esta manera, estaríamos "indicándole" a nuestro cerebro que ya conocemos la causa de este dolor y que ya no lo tiene que “encubrir”.

Para llevar a cabo este entendimiento tan fácil de leer, pero difícil de aplicar, lo primero y lo más importante es saber que aquí se necesita (de tu parte) que te eduques frente al tema y lo aprendas. Hacerlo parte de ti. Cuando tú como individuo eres activ@ y consciente de lo que te está ocurriendo, nacen herramientas conscientes con el fin de curarse y hacer desaparecer el dolor.

El primer paso para el inicio de la sanación es:

-Reconocer la sensación que te incomoda. Hay que detectar el impacto fisiológico que provoca dicha emoción. Como por ejemplo: tensión en el cuello.

-La respuesta que me genera la emoción. Las emociones poseen una función adaptativa. Identificar qué despierta esta emoción en nosotros es básico.

-Identificar la emoción primaria. Todos los estados de ánimo parten de la base de una emoción primaria como la ira, la tristeza, etc.

-Identificar emociones combinadas con la emoción primaria. Esto requiere un proceso de introspección más profundo. Puede llegar a dar “miedo” adentrarse en esta reflexión que resulta esencial en el proceso de mejora.

Debemos prestar más atención a nuestro cuerpo, conocernos más y expresar nuestros sentimientos de forma habitual. La sociedad no debe avergonzarse por padecer dolor emocional. El estigma que existe con respecto a la salud mental no desaparecerá hablando de soluciones, sino llevándolas a cabo. Dejemos de tener miedo, actuemos y promovamos el bienestar humano.

Por: Nathalia Ortiz

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Publicado: 29-04-2019

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