El Aura, la energía que nos rodea

¡Practiqué tanto que puedo ver el aura de otras personas!

¿Alguna vez has escuchado hablar del aura y de lo qué significa? El aura vendría siendo el conjunto de fuerzas electromagnéticas de densidades variables que salen del cuerpo físico, etéreo, mental, emocional y espiritual. Pero también el aura lo podemos asociar con la energía, ya que la energía produce movimiento, y aura precede de la palabra griega “aer”, que quiere decir “brisa”. Estas partículas de energía se encuentran suspendidas alrededor de nuestro cuerpo en forma de una cubierta ovalada y esta sobresale de nuestro cuerpo, aproximadamente a 1 metro alrededor de nosotr@s y se extiende por encima de nuestra cabeza y más allá de los pies, hundiéndose en el suelo.

La existencia de un ”segundo cuerpo”, superior al cuerpo físico, sin forma material, es aceptado desde hace mucho tiempo, y además todas las religiones hablan de estas formas luminosas e intangibles, que rodean a algunas personas. La composición del aura se dice que son las mismas vibraciones del alma y dependiendo del estado anímico uno emana un color distinto en el aura, el cual tiene un significado detrás. También se considera que el aura está conectada y compuesta por 7 capas vinculadas con los chakras (8 puntos de energía ubicados en diferentes partes del cuerpo de forma vertical). O sea que podemos considerar que cada ser humano nace con un color determinado y a través del tiempo se va modificando, debido al flujo constante de energía y emociones continuas que vive cada persona.



Como se detalla en la imagen anterior, hay distintos tipos de cuerpos que nos compone, entre ellos están (desde adentro hacia afuera): cuerpo etérico (rojo/rosáceo), cuerpo emocional (naranjo), cuerpo mental (amarillo), cuerpo astral (verde), capa etérica (celeste), cuerpo celestial (azul) y cuerpo causal (blanco).

- Cuerpo etérico: lo podríamos definir como un elemento intermedio que divide el alma y el cuerpo físico, podría llamarse también cuerpo espiritual.

- Cuerpo emocional: es el medio de las emociones, sentimientos, pasiones y deseos de la persona que son más sutiles que el cuerpo energético. 

- Cuerpo mental: este cuerpo se extiende más allá del cuerpo emocional y se compone de patrones de energía de una sustancia más ligera. Este cuerpo almacena toda nuestra programación mental (patrones del pensamiento, sistema de creencias, etc). Este cuerpo es estructural, por lo tanto más difícil de cambiar o transformar.

- Cuerpo astral: este cuerpo puede acceder al plano astral, o sea que puede separarse del cuerpo físico (voluntaria e involuntariamente). Este cuerpo astral está unido al cuerpo físico a través de un cordón que suelen llamar "cordón de plata".

- Capa etérica: en esta capa queda todo "grabado" cada imagen que existió en el plano físico y en el se puede observar lo que no está resuelto a nivel emocional y físico.

- Cuerpo celestial: esta es el sexto cuerpo aural, y esta está ligada al ser con la sabiduría universal. Es una capa/cuerpo muy brillante, pero menos definido que la capa etérica. 

- Cuerpo causal: de este cuerpo podemos decir que es nuestra aura superior y sirve de conexión para todos los demás cuerpos. Aquí se alberga nuestra manifestación más perfecta, y según evoluciona en nuestras vidas se va haciendo más potente y luminoso. Es el cuerpo de la voluntad.



Para ver tu aura debes seguir dos sencillos pasos: el primero es aprender desde un principio a sentir tu campo energético. El método más conocido y fácil es juntando las palmas de las manos. Colocamos nuestras manos a una cierta distancia (30 cms aprox) y prestamos real atención a qué sentimos en nuestras manos y cómo lo sentimos. Tómate como mínimo 3 minutos en estar observando atentamente. Si quieres lograrlo, de verdad debes estar concentrad@ y dispuest@ a la paciencia. Pasados esos 3 minutos acercaremos las palmas de nuestras manos unos centímetros más (20 cms aprox) y repetiremos el proceso de atención a qué sentimos en nuestras manos y cómo lo sentimos. Tómate otros 3 minutos como mínimo. Luego, pasado ese tiempo volveremos a acercar un poquito más nuestras manos (10 cms aprox) y repetiremos el mismo procedimiento por los mismos minutos. Finalmente acabaremos en una distancia de entre 3 a 5 centímetros en que realizaremos la misma atención y procedimiento.

Lo más normal es que en esta última fase (cuando tenemos nuestras palmas a una distancia de entre 3 a 5 cms), sentiremos una ligera presión, algo relativamente parecido a la sensación de cuando metemos las manos en el agua que está contenida en algún recipiente u objeto, pero mucho más suave…  Date cuenta de los cambios que vas sintiendo y viviendo cada vez que aproximas más y más tus manos. Lo más clásico es que se suele notar un cambio de temperatura, pero también se pueden notar mucho más cosas (no esperes que yo te lo diga, ¡descúbrelo tú!). Recuerda que para que hayan resultados inmediatos debes realizar esta práctica constantemente, tomándote el tiempo determinado y todo lo que especifiqué más arriba, y créeme que ese tiempo invertido no será en vano.

El segundo paso consiste en tener algún tipo de cartulina negra y blanca, ya que hay algunas personas que les resulta más fácil ver el color del aura bajo un fondo negro o muchas veces bajo un fondo blanco. Como tú estás recién empezando en esto, debes ver qué color te acomoda más en el proceso. La parte del cuerpo que utilizaremos será una vez más las manos. Cualquiera de las dos, no te preocupes por eso.

Es muy importante que sepas que verás tu aura con tu visión periférica, no con tu visión central, lo que equivale a decir que mientras tu mirada esté depositada en una parte de la mano, tu atención se dirigirá a los bordes de la misma. En un principio resulta complicado, ya que estamos acostumbrad@s a concentrar nuestra atención sólo donde ponemos la mirada. Te sugiero que no fuerces demasiado las cosas, debes darte un tiempo cada día para hacer la práctica habitual.

Pon una cartulina debajo de la mano que deseas ver el aura y calcula una distancia entre 10 a 30 cms. La mano extiéndela y mantén tus dedos separados unos de otros (aunque sea un poco) para que puedas ver entremedio de ellos la energía por separado. Ahora deposita tu mirada en el centro de la mano, pero más bien utilízala como un punto de fuga, es decir, aunque tu mirada esté dirigida hacia el centro, haz como si quisieras ver más allá, cómo si quisieras ver qué hay detrás de la mano en la cartulina. A veces suele ser útil desenfocar un poco la mirada. Poco a poco tendrás que ir intuyendo como una neblina transparente rodea tu mano, el cual es tu doble etérico y con el paso de los segundos tendrás que ir descubriendo esa “neblina” con tus propios ojos. Tómate un descanso y luego vuelve a intentarlo con la otra cartulina. Recuerda, es una práctica diaria.

Al principio, lo más natural es que veas algo transparente y de leve grosor, pero si sigues practicando cada vez más verás con mayor claridad que esa neblina se hace mucho más gruesa y que adopta algún que otro color. De hecho a veces puede que veas que uno de tus dedos se vea mucho más largo que el otro o que en determinada zona de la mano la “neblina” es más gruesa que en el resto.


Este interesantísimo tema ha ayudado a entender mucho mejor de qué estamos compuestos, y de qué manera también esto se puede estudiar y se puede ayudar a sanar y establecer estabilidad y una frecuencia de alineación energética. Qué mejor que tener la mejor energía, ¿no crees?

¡Practica y ve qué resulta! Te sorprenderás.

Por: La Lune Chik

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Publicado: 29-04-2019

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