La verdadera historia de amor del tatuador del Auschwitz con una prisionera.

Y el amor siempre lo puede todo...

La escritora Heather Morris tardó varios años en publicar "El Tatuador de Auschwitz", ya que siempre quiso proteger de posibles críticas a los protagonistas de esta historia. Es por eso que esperó que ambos fallecieran para contar esta historia de amor, que tuvo sus inicio en el campo de concentración.

Este libro, basado en hechos reales, narra la historia de Lale Sokolov y de su mujer Gita. Lale ingresó en un campo de concentración en abril de 1942 de forma voluntaria con la esperanza de poder salvar a toda su familia que eran judíos como él. Pero sus padres murieron unos meses antes de su llegada..., algo de lo que no se enteró hasta unos años después.

Cuando llegó un tatuador francés, Pepan, le marcó el número 32407. Se hicieron amigos y Lale lo cuidó cuando se enfermó de fiebre tifoidea hasta que, de un día para otro, Pepan desapareció. Por suerte, le enseñó la profesión y así pudo sobrevivir dentro del campo, y por supuesto pudo conocer a la que sería el amor de su vida, Gita Fuhrmannoba, otra prisionera del campo.

De forma secreta, Lale le enviaba cartas a Gita y acabaron entablando una buena relación. Con el tiempo, acabó consiguiéndole raciones de comida extra y hacer que fuera trasladada a un mejor sitio de trabajo dentro del campo. Gita le costaba ver un futuro a la relación por lo que estaba pasando en sus vidas, pero Lale sabía que juntos sobrevivirían. En el año 1945, la mujer dejó el campo antes de la llegada de los rusos y poco después, él hizo lo mismo y regresó a Checoslovaquia, donde se reunió con su hermana y el resto de la familia que pudo sobrevivir.

El joven Lale no podía vivir sin saber nada de la mujer que amaba, así que decidió ir en su rescate. Viajó a Bratislava en un carruaje y esperó en la estación de trenes durante semanas, sin éxito. Finalmente, acabó encontrando una sede de la Cruz Roja y, cuando llegó, una mujr se paró frente a él: era Gita.

La pareja se casó felizmente en octubre de 1945 y vivió en Viena y París, hasta que finalemente se instalaron en Melbourne, Australia, lejos de las historias del período de Alemania nazi. Ambos, y con mayor razón, no querían hacer otra cosa que olvidar y empezar una nueva vida desde cero, pues temían que castigaran a Lale por colaborador. Por ello, ocultaron la verdadera historia hasta que, en 2003, Gita falleció. Sin ella, no había a nadie a quién proteger, por lo que su marido se atrevió a contar la verdad a la escritora, una verdad que salió a la luz ahora que por fin ambos descansan en paz...

Sobrevivieron y pudieron ser felices, dejando atrás (en parte) todo lo que les había sucedido... ¿Qué puede ser más fuerte que el amor y creer en el?

Por: Nathalia Ortiz

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Publicado: 29-04-2019

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