Cuentos que no son cuento: Adam Sandler demuestra ser un buen cuentista

Cuentos que no son cuento: Adam Sandler demuestra ser un buen cuentista


'Cuentos que no son cuento' o en su nombre original 'Bedtime stories', marca al menos un par de primeras veces, ya que es la primera vez que Adam Sandler hace alianza con Disney para producir e interpretar una película y es también la primera vez que el comediante filma algo que puede ver toda la familia. Es extraño, pues él es bien conocido por dirigirse a públicos que dejaron la niñez tiempo atrás y dispuestos a tolerar su humor crudo y frecuentemente vulgar; mientras que Disney es la garantía de que sus películas no ofenderán ni a chicos ni a grandes. Después de ver la cinta sabemos que Sandler prácticamente aceptó el compromiso de hacer una película familiar sin pasarse de la raya. Lamentablemente esto no es suficiente para el resultado que esperábamos.


La cinta hace un muy largo prólogo para mostrarnos que Skeeter Bronson (Adam Sandler y quién sabe de dónde saca esos nombres…) fue hijo del dueño y operador de un pequeño hotel en la ciudad de Los Ángeles, California, y que debido a una deficiente administración no tiene más remedio que vender la propiedad a un magnate hotelero, no sin antes prometer que, llegada la edad conveniente, hará del pequeño el gerente del nuevo hotel. Sin embargo, Skeeter acaba de mil usos del hotel, arreglando cuestiones eléctricas y los televisores, aunque conserva la ilusión -sin poner mucho empeño en el asunto- de algún día ocupar el puesto.


Él tiene una hermana, Wendy (Courteney Cox), quien está a punto de perder su trabajo y que además ha sido abandonada por su marido (¡Pobres gringos!, ¿Ya notaron cómo se está repitiendo en tantas películas el patrón de la mujer abandonada? Si no ven la alerta, pobres, lo que les espera…) así que ella le pide a Skeeter que le cuide a sus dos hijos mientras va a otra ciudad para aplicar a un nuevo empleo. Así, su mejor amiga Jill (Keri Russell) verá por ellos durante el día y él por la noche.


El caso es que como ellos no tienen televisión porque a su ecológica madre no le gusta que la vean, el tío tendrá que ingeniárselas para inventarles un cuento antes de dormir. Lo curioso es que al día siguiente parece ser que la fantasía se reproduce de alguna manera en la vida real. Skeeter buscará usar todo eso en su beneficio.








Por: Grecia Sotomayor Araujo

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Publicado: 03-05-2019

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